El Precepto del Placer en el Fútbol
Análisis Internacional y Colombiano
Comparado con el Preceptismo en el Fútbol
por José Noel Amaya Cárdenas
El placer en el fútbol es un motor esencial: la alegría de jugar, el disfrute del movimiento y la satisfacción de compartir. Sin placer, el fútbol se convierte en rutina o presión. Desde el Preceptismo en el Fútbol, el placer no es solo goce momentáneo: es una fuerza pedagógica que inspira a entrenar, perseverar y proyectar con propósito. El placer consciente transforma la práctica en experiencia de crecimiento personal y colectivo.
1. Análisis Internacional
Europa (España, Alemania, Países Bajos): el niño debe disfrutar aprendiendo, combinando exigencia y diversión. El placer se asocia con motivación intrínseca y permanencia.
América del Norte (EE. UU., Canadá): el placer está ligado al deporte como estilo de vida saludable, equilibrando competencia y disfrute social.
Sudamérica (Brasil, Argentina, Uruguay): el placer se manifiesta en la pasión del fútbol callejero, en la playa o en cualquier espacio, siendo parte de la identidad cultural.
2. Análisis Colombiano
Fortalezas: la práctica espontánea en calles y parques mantiene vivo el placer por jugar, y la pasión por el fútbol une comunidades.
Debilidades: la presión de torneos infantiles convierte el placer en ansiedad; los procesos priorizan resultados sobre disfrute; el acceso desigual a infraestructura limita la vivencia plena del placer.
Buenas prácticas: escuelas con el lema ‘aprender disfrutando’ y programas comunitarios que equilibran diversión, formación y valores.
3. Comparación con el Preceptismo en el Fútbol
El Preceptismo eleva el placer a precepto pedagógico y simbólico. Sus elementos clave son:
• Pensamiento: entender que el placer auténtico es fuente de motivación.
• Palabra: proclamar el disfrute como derecho y necesidad formativa.
• Propósito: entrenar y jugar con alegría consciente, no con sufrimiento.
• Práctica: convertir el placer en hábito que alimenta la constancia.
• Proyección: transmitir placer y pasión a otros, contagiando entusiasmo en equipo y comunidad.
Conclusión
El placer es la esencia del fútbol: sin él, el juego pierde su magia y su capacidad de educar. A nivel internacional se lo entiende como motivación, en Colombia está presente pero amenazado por la presión competitiva. El Preceptismo le da un nuevo sentido: el placer no es simple diversión, sino poder pedagógico, capaz de formar seres humanos que disfrutan, aprenden y proyectan propósito en cada partido.
“El placer no es solo jugar, es aprender a disfrutar con propósito para proyectarse en la vida.”
